Una década después de la reintroducción de la cabra montés en la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama, el número de ejemplares ronda los 70, una cifra que, de acuerdo con la Dirección de la Zona de Caza Controlada “Estribaciones de la Sierra de Guadarrama” supone “un núcleo de población viable y autosuficiente”.
Desde que, en 1999, se soltarán en la Sierra de Guadarrama cabras procedentes de las reservas regionales de caza de Las Batuecas, Sierra de Gredos y Riaño, la población ha ido creciendo de forma progresiva. Con respecto a esta población “segoviana” de cabras monteses, lo cierto es que tiene más querencia por la vertiente madrileña que por la segoviana, salvo en la época de celo. Aunque suelen ser animales esquivos que habitualmente habitan en las zonas más altas de la Sierra de Guadarrama, en torno a los 2.000 metros de altitud, no es insólito hallar algún macho adulto, acompañado de un macho joven que ejerce de ‘escudero’, en los amplísimos pinares de Navafría. Para la Junta, la viabilidad de esta población “segoviana” de cabras monteses “ha permitido poner en valor una serie de terrenos que en el pasado no tenían ningún atractivo cinegético”. Por el contrario, se continuará con la “política de no extraer más recursos de los que la población de cabras monteses es capaz de renovar anualmente”. El próximo año, por ejemplo, se podrá cazar únicamente un ejemplar. La admisión de solicitudes en la Junta permanecerá abierta del 16 de octubre al 15 de noviembre, realizándose después el sorteo público en la Dirección General de Medio Natural de la Junta, en Valladolid, el 15 de enero.